Factores que influyen en el
desinterés por la lectura en jóvenes universitarios
INTRODUCCIÓN
El concepto de
Galimberti (2006) describe la lectura como "el proceso de adquisición
informativa que permite, previo reconocimiento de las combinaciones de los
signos que constituye las palabras del lenguaje escrito, la asociación del
significante (signo) con el significado (sentido)".
Al paso de los siglos la lectura ha sufrido una metamorfosis que va
enfocada a descubrimientos del ser humano,
Basurta García considera que la
lectura es la base principal de importantes estudios, como la interpretación de
los jeroglíficos de Egipto y la escritura cuneiforme de Caldea. Fueron los
Sumerios y los Caldeos, pueblos de Mesopotamia, quienes inventaron la escritura
cuneiforme que representa sonidos. Con la invención de la escritura se inicia
la historia de la civilización. Citado por Gil, R. (2000).
La Escritura es una forma de lenguaje; habiendo utilizado
el hombre primero la escritura pictórica o figurativa, hasta llegar
gradualmente a la escritura por sonidos, etapa en que los Fenicios, teniendo a
la vista la escritura cuneiforme, ideó sus propios caracteres inventando el
abecedario o alfabeto, creando así para cada sonido un signo gráfico
Para poder definir la
lectura, se tiene que tomar en cuenta los aspectos sociales, culturales,
familiares, que en el transcurso del tiempo han tomado parte de ella. En el
aspecto cultural Chartier (1993) concibe a la lectura como una práctica
realizada en un espacio inter subjetivo, conformado históricamente, en
el cual los lectores comparten dispositivos comportamientos, actitudes y
significados culturales entorno al acto de leer. Por su parte Larrosa (2003) dice que lectura no es un atar
un texto a un código exterior a él, sino suspender la seguridad de todo código,
llevarlo al límite de sí mismo, y permitir su transgresión, su propuesta se
fundamenta en un análisis crítico de la pedagogía prescriptiva, de manera que
lleva a la lectura al campo de la experiencia subjetiva. Ramírez E.
(2009).
Los Jóvenes y
la lectura
Durante la juventud, los seres
humanos experimentan cambios físicos, psicológicos y de carácter social que
cambia por completo lo que había sido su vida hasta entonces Ramírez (2011), el
joven se tiene que enfrentar a responsabilidades, a nuevas libertades a
distintos tipos de relaciones sociales a las que estaba acostumbrado; su
educación cambia por completo. Algunos
estudios del sector educativo como la encuesta ENJ (encuesta nacional de
juventud) y la encuesta ENL (encuesta
nacional de lectura), ofrecen una visión amplia sobre el desarrollo de esta
actividad en México, con estos instrumentos se puede observar que la lectura no
es muy común entre la población mexicana, y aún menos entre los jóvenes. . Ramirez E. (2009).
De acuerdo a los resultados de (CONACULTA, 2006),
Uno de los factores que tiene mayor influencia en la lectura es la educación. Desde un punto de vista estadístico,
a mayor nivel educativo es más frecuente
encontrar un comportamiento lector frecuente y diverso. Por lo tanto, queda
asentado que es de gran utilidad para el estudiante proveer la práctica de la
lectura.
En su investigación,(CONACULTA,
2006), menciona que México es un país
con una alta población de jóvenes y los mayores niveles de lectura se dan entre
estos grupos de edad. En prácticamente
todos los temas que aborda la
encuesta los jóvenes de 18 a 22 años presentan los índices más altos de
lectura. De ahí la importancia de considerar de manera específica y prioritaria
a este sector de la población tanto en la estrategia de difusión como en la
integración de los acervos de las bibliotecas, las salas de lectura y las
librerías, así como en el desarrollo de nuevas colecciones.
El hecho de que quienes más leen y expresan
un mayor gusto por la lectura sean jóvenes, estudiantes en su mayoría,
representa una gran ventana de oportunidades para buscar consolidar un
comportamiento lector activo una vez que se concluya la educación formal.
La encuesta distingue
de manera clara y reiterada a la escolaridad como el factor sociodemográfico de
mayor peso en la conformación de las prácticas lectoras de los mexicanos.
Reforzar el lugar de la lectura en la escuela contribuye a incrementar el
aprovechamiento escolar y por tanto la permanencia en el sistema escolar.
Siguiendo con
(CONACULTA ,2006), conocemos que la Encuesta Nacional de Lectura ofrece una
visión panorámica de los patrones que los mexicanos seguimos para acercarnos a
la palabra escrita. Dichos patrones no
son homogéneos; varían según la edad, la escolaridad, el nivel socioeconómico y
el tipo de localidad en que vivimos.
Cabe señalar que, de acuerdo con datos del Conteo
de Población de 2005 publicado por el INEGI, 92.1% de la población de 12 y más
años sabe leer y escribir.
Por edad, los niveles más altos de lectura de
libros se dan entre los jóvenes de 18 a 22 años, con 69.7%, y de 12 a 17 años,
con 66.6%. Las diferencias asociadas a la escolaridad son muy pronunciadas, con
porcentajes 76.6% entre quienes tienen educación universitaria. El promedio de
libros leídos en el año es de 2.9, con cifras superiores para los jóvenes de 18
a 22 años (4.2), los mexicanos con educación universitaria (5.1) y los de
niveles socioeconómicos medio alto y alto (7.2).
De acuerdo con las respuestas de los entrevistados,
los padres son el principal estímulo para la lectura cuando se es niño (44.0%),
los maestros cuando se es adolescente (30.3%) y la propia iniciativa cuando se
es adulto.
Encontramos a
(Camacho, 2013) en la lectura en México, un problema multifactorial, donde hace
mención a Juan José Salazar Embarcadero, en su texto Leer o no leer (Libros,
lectores y lectura en México), el cual este menciona otra cuestión importante,
las dificultades para la distribución de textos ya sea editados en España o en
México, problema producto de las crisis económicas que ha vivido nuestro país y
que, por supuesto, han repercutido en los productos culturales.
Dentro
de los factores importantes en el desinterés por la lectura se encontró el factor
psicológico, donde enfatiza la importancia del buen ejemplo que los
adolescentes perciben de sus padres y maestros a cerca de su actitud hacia la
lectura, este mencionado por (Flores, 2000).
Y de
acuerdo a Ramírez, E. (2008) enfatiza que en realidad, la separación de la
escuela a una edad temprana también suspende la actividad lectora obligatoria,
y entonces puede suceder que, fuera del proceso educativo, la lectura de los
libros sea sustituida por otros medios que no se vinculan con deberes escolares
ni suponen esfuerzo alguno que induzca a superar las competencias hasta
entonces adquiridas.
Factores que influyen en el hábito de la lectura en
jóvenes en México
Para los jóvenes en México
el hábito de la lectura se ve influido por muchos aspectos en su entorno,
factores que pueden llegar a predisponer esta práctica, en su artículo Ramírez menciona que en el
México actual, la oferta y el acceso a la lectura se han extendido como
nunca había ocurrido en épocas anteriores. Así lo prueba el creciente mercado
de ediciones nacionales e internacionales y la multiplicación de espacios de
lectura, como bibliotecas y salas destinadas a esa actividad, en su ensayo
refiere a los resultados de la encuesta
nacional de CONACULTA año 2006 que el
43.6% de la sociedad letrada declara no leer libros, el 12.7% afirma que nunca
ha leído libros y el 30.4% considera que lee pocos libros y se ubica por tanto
en el grupo de lectores esporádicos donde se incluye al lector intensivo, Leyva relaciona estos resultados
con los factores económicos y educativos, aunque no considera que son
los únicos que determinan los lazos entre sociedad, libros y lectura. Otros
factores importantes que impiden la práctica de la lectura, son los costos de
los libros y las revistas, la escasez de
materiales de lectura disponibles y el desinterés que ellos inspiran. Ramírez E. (2009).
REFLEXION
En la
actualidad el habito de la lectura a disminuido en los jóvenes,
existen varios factores que pudieran influir por su interés, por lo tanto el objetivo
de este trabajo es dar a conocer qué pasa con los jóvenes y su interés
por la lectura, que es lo que están leyendo, y que motivos tienen para hacerlo.
REFERENCIAS
Camacho,
R,M. (2013). La lectura en México un problema multifactorial. pp.
153-156. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=28128741003
Ramírez,
E,M. (2008). La poca lectura de libros: Una trayectoria con dos sentidos.
vol.22. pp. 33-64. Recuperado de http://www.ejournal.unam.mx/ibi/vol22-44/IBI002204403.pdf
Flores,
R. (2000). Factores que influyen en el desinterés por la lectura. Universidad
de San Carlos Guatemala. Facultad de Humanidades,
Departamento
de Pedagogía y Ciencias de la Educación. Guatemala.
CONACULTA. (2006).Encuesta
Nacional de Lectura. México.